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22/7/15

Proponen “modelo chileno” de Asamblea Constituyente y plebiscito para 2016


Los presidentes de las comisiones de Constitución del Senado, Alfonso de Urresti, y de la Cámara de Diputados, Leonardo Soto, entregaron el lunes al ministro del Interior de la Presidenta Michelle Bachelet, Jorge Burgos, una propuesta de proceso constituyente conformada por un itinerario definido y el llamado “Modelo chileno de Asamblea Constituyente”. 

El documento, explicaron los parlamentarios –militantes del partido de Bachelet, el Socialista-, contribuye al reciente anuncio de la mandataria en el sentido que en septiembre próximo se iniciará un “proceso constituyente” con amplia participación popular, en cumplimiento de la principal promesa de campaña: una Constitución democrática. 

Contempla una primera etapa de difusión del proceso y de las alternativas por dirimir por la ciudadanía, y culmina con la realización de un plebiscito nacional fijado para el 23 de octubre de 2016, paralelo a las elecciones municipales, en el que se formularía dos preguntas: 

1. Si se desea o no una nueva Constitución y 
2. De ganar la respuesta afirmativa, quiénes deberían redactarla: si una comisión de expertos, una comisión parlamentaria bicameral o una Asamblea Constituyente. 

Propone, además, un mecanismo para la elección, integración y funcionamiento de una Asamblea Constituyente basado en un total de 200 asambleístas, 110 de ellos elegidos por sufragio universal, 50 decididos por sorteo entre ciudadanos inscritos, 20 parlamentarios en ejercicio elegidos por sus pares y 20 representantes de las etnias originarias elegidos de igual forma. Se sugiere, además, una cuota de género del 40 por ciento. 

En el caso que la ciudadanía optara mayoritariamente por una nueva Constitución mediante este procedimiento, la elección de los delegados por voto popular se efectuaría en enero de 2017, lo mismo que la de los delegados generados por las restantes fórmulas. 

El cuerpo colegiado sesionaría durante seis meses, entre marzo y septiembre de dicho año. En noviembre siguiente, el texto acordado sería sometido a un plebiscito de ratificación y, de ser aprobado, comenzaría a regir como nueva Constitución Política del Estado dentro de un año.

Obstáculos que superar 

Sólo un partido se opone radicalmente a cambiar la Constitución vigente, la que fuera promulgada por Pinochet en 1980 y reformada por Ricardo Lagos en 2005: la Unión Demócrata Independiente (UDI). Sin embargo, el mecanismo constituyente propiamente tal despierta más polémica, ya que otra parte de la derecha y la Democracia Cristiana –integrante ésta de la coalición de gobierno- rechazan la posibilidad de una Asamblea Constituyente. Altos dirigentes de la DC propusieron a cambio una “convención constituyente” designada por el propio Parlamento. 

Aunque el resto del espectro político –PS, PPD, PC y otros referentes- promueve una Asamblea Constituyente, bastan todavía los altos quórum remanentes en la Constitución pinochetista para detener las reformas que afectan sus fundamentos y existencia. Está en trámite un proyecto de ley que permite al Presidente convocar a plebiscito con sólo el acuerdo simple de ambas cámaras, el que fue presentado por más de 50 diputados, casi la mitad de la Cámara Baja, y que, para ser aprobado, requiere el voto favorable de las tres quintas partes de los legisladores en ejercicio, es decir, en el caso de los diputados, la mitad más doce. 

La propia Presidenta se ha limitado a invitar a “cabildos, consultas, diálogos y debates” a nivel vecinal y ha evitado pronunciarse públicamente sobre una eventual Asamblea Constituyente. 

Y hay otro problema: la “clase” política y los parlamentarios en particular atraviesan una grave crisis de credibilidad ciudadana por el presunto financiamiento ilegal de sus campañas. ¿Tendrían autoridad aún para elegir y ser elegidos para un proceso que debiera ser lo más informado y transparente posible? 

Bachelet tiene ahora, además del citado proyecto de ley en trámite, una propuesta concreta, cuyos autores, conscientes de las aprensiones hacia el chavismo, la “evomanía” y otros temores externos, la han denominado “modelo chileno”.

Julio Frank S.

Foto: Campaña “Plebiscito Ahora”, deurresti.cl