31 de agosto de 2007 25 de octubre de 2020 * 15 y 16 de mayo de 2021 4 de julio de 2021 4 de julio de 2022

Las cookies de este sitio se usan para personalizar el contenido y los anuncios, para ofrecer funciones de medios sociales y para analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de medios sociales, de publicidad y de análisis web. VER DETALLES

Mostrando entradas con la etiqueta 2. CHILENOS TODOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2. CHILENOS TODOS. Mostrar todas las entradas

11 de abril de 2022

La Constituyente reanima el pluralismo mediático (II)

La Convención Constitucional está presentando normas para su propuesta de nueva Constitución y el Pleno las está aprobando por la supramayoría exigida: dos tercios. Impotente, la minoría de derecha se apoya ahora en su poder mediático para arremeter sin miramientos contra el primer órgano constituyente elegido en forma democrática.

Batiendo la resistida supramayoría de dos tercios impuesta por los autores de la Constitución aún vigente, la Convención Constitucional ha ido cumpliendo las diversas etapas de su mandato y ahora se encuentra en la fase crucial, la de aprobación, rechazo, re-deliberación, nueva presentación y aprobación por el Pleno del articulado aspirante a su propuesta final, que será sometida al plebiscito de salida el 4 de septiembre próximo.

Superando numerosas dificultades, internas y externas, el órgano redactor de una nueva Constitución ha aprobado normas que apuntan a un estado regional realmente descentralizado y el reconocimiento constitucional de la autonomía de las naciones originarias. Están pendientes un conjunto de derechos humanos, sociales y culturales acordes con el siglo XXI, una economía adecuadamente respetuosa de la naturaleza, un sistema político más participativo y, en definitiva, un estado social de derecho.

Pero la minoría conservadora-neoliberal, que ha visto cómo casi todas sus propuestas, indicaciones e intentos de negociación se han perdido inapelablemente en las votaciones, se niega a aceptar el veredicto mayoritario. Representante de una elite que ha diseñado la institucionalidad de este país a través de la historia y orientado su curso político, económico y cultural, le ha resultado chocante quedar marginada de lo que siempre ha sentido como obra suya. Ve con alarma, por ejemplo, cómo su particular noción de libertad es postergada por un concepto de derechos que estima erróneo y lesivo. Con algunas de sus preocupaciones coinciden antiguos socios concertacionistas.

El quid del asunto, sin embargo, es un apego no siempre reconocido al pasado reciente: un golpe de estado contra un gobierno socialista, una dictadura militar y una Constitución de corte autoritario. Hasta hace poco tiempo, el sector insistía en que los problemas sociales no dependian de normas constitucionales, pero ahora, en un escenario adverso, está exigiendo diálogo y una “casa de todos”, algo que, oportunamente invocado, pudo haber evitado la crisis. Así también pudo haber sucedido con una política editorial de sus medios afines menos economicista y más sociocultural.

La derecha, pese a todo, está lejos de una derrota definitoria. Aunque aislado en la Convención, su ideario acompaña al mensaje mediático diario, permanente y extendido, y sin competencia durante los últimos treinta años, que la paciente audiencia ha estado escuchando, observando o leyendo sobre todo en los últimos meses. Se trata de una batería comunicacional intencionadamente contraria al proceso y al trabajo constituyentes, muchas veces sin la veracidad deseable, lo que ha dejado en segundo plano la relación formal y estricta acerca de los hechos en curso.

El único medio diario “disidente” comparte el fondo del cuadro selecto.

Una relación muy sucinta

Los embates fueron presentidos el mismo noviembre de 2019, cuando el acuerdo político-partidista que llamó a un proceso constituyente decidió, entre otras condicionantes, mantener el alto quorum de dos tercios para la aprobación de las normas (N° 6) -resuelto finalmente por el órgano mediante su ratificación- y fijar un estrecho plazo de nueve meses prorrogables a doce (N° 11), lo que ha obligado a los convencionales a jornadas diurnas y nocturnas (algo “inhumano”, como lo reconoció el director de uno de los medios radiales opositores).

La interminable seguidilla fue preanunciada por el gobierno de Piñera, que no dispuso a tiempo la implementación técnica de las salas de sesiones en el edificio del Congreso Nacional en Santiago para la instalación de los convencionales.

Enseguida, abrió el fuego mediático una antojadiza versión periodística del primer acuerdo alcanzado por el Pleno.

De ahí en adelante, reproducción de falsedades en general, presiones, recursos no previstos, encuestas proyectadas prematuramente, escándalos supuestos, descalificaciones que han llegado a insultos y otras acometidas de diverso calibre (sin contar amenazas de autor desconocido).

Resulta evidente también la diaria exclusión de micrófonos y pantallas prominentes de muchos constituyentes de mayoría -los más indicados para adentrar en las normas propuestas, discutidas y aprobadas- en favor de voceros críticos y determinados analistas.

Se ha propalado insistentemente noticias alarmistas sobre normas sólo parcialmente aprobadas o bien rechazadas, en tanto el Comité de Etica de la Convención ha amonestado a algunos constituyentes de minoría por desinformar.

Las últimas semanas se han centrado en presiones de la “clase” política, debido a la propuesta preliminar de reemplazar el Senado por una cámara territorial, un Senado que tuvo miembros designados, incluyendo al propio Pinochet como vitalicio, y que ha sido baluarte contra reformas estructurales a la actual Constitución (firmada por el Presidente Lagos en 2005).

Como complemento, saturación deliberada en redes sociales, puntualmente Twitter, con destemplados mensajes políticos en el mismo sentido.

Otra encuesta

Un sondeo de Datavoz (marzo de 2022) reveló que el 58 por ciento de los consultados admitió haber conocido informaciones falsas sobre el proceso constituyente y que, en definitiva, el 30 por ciento las había compartido. En su sección titulada “Desórdenes informativos”, inquirió, además:

“Los grandes medios de comunicación desprestigian intencionalmente el trabajo de la Convención”.

El 52,6 por ciento respondió que esa afirmación era “definitiva o probablemente verdadera”.

La Convención requiere, en consecuencia, desatar el nudo que le ha impedido una adecuada comunicación mediática con el electorado que la eligió y la ciudadanía en general, En carencia de propaganda -el Estado ha preferido sistemáticamente a los medios concentrados-, no se notó desde el comienzo un intento de compensarlo de alguna manera. Ahora, su campaña comunicacional en preparación tendrá que ir contra el tiempo, a menos de tres meses del cumplimiento del plazo y ya encima el inevitable impacto masivo de un poder fáctico sin miramientos como el que enfrenta.

Si ha tenido que salvar obstáculos desde el minuto uno, lo tendrá que seguir haciendo hasta que el partido termine. En todo caso, puede ya adelantar que, tras su primer impulso al pluralismo y al derecho a la comunicación social, ha abierto la puerta a la posibilidad eventual que el sistema mediático tradicional chileno vuelva a transmitir reflejos más finos, profundos, diversos y veraces de la realidad del país y sus habitantes.

Julio Frank S.

Diversas fuentes

Recorte: Extracto de “Desórdenes informativos”, Encuesta Datavoz, marzo de 2022. laneta.cl

14 de marzo de 2022

Derechos humanos: Convencional difunde informe del Ejército ante silencio mediático

“Me dirijo a ustedes para, de manera formal, poner en conocimiento de la Convención Constitucional y sus miembros el documento ‘Informe Final: Reflexión sobre las actuaciones del Ejército y sus integrantes en los últimos 50 años y sus efectos en el ethos militar’, archivo que adjunto en esta presentación; de la misma manera solicito sea distribuido a cada uno de los Convencionales Constituyentes para su conocimiento y estudio respecto de los graves hechos que en dicho informe se relatan y reconocen por parte del Ejercito de Chile”.

A través de una comunicación a la mesa directiva del órgano redactor de la propuesta de nueva Constitución, e inmerso en el silencio político y mediático que ha recibido la noticia, el convencional constituyente Mario Vargas Vidal, del Partido Socialista, se refirió al documento entregado a la opinión pública por dicha rama de la Defensa Nacional, mediante el que ésta reconoce, con algunos detalles, su participación en actos de violaciones de los derechos humanos durante la pasada dictadura (1973-1990).

“La importancia histórica de este informe es incuestionable”, afirma el convencional, y algunos de los hechos allí descritos revisten tanta trascendencia, añade, “que han cambiado la historia reciente de nuestro país”.

“Se señalan hechos tan graves como que militares en colaboración con la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) asesinaron al Comandante en Jefe del Ejército René Schneider en 1970; que la operación denominada ‘Caravana de la Muerte’ fue planificada centralmente y por el dictador Augusto Pinochet; que deliberadamente desaparecieron (hicieron desaparecer) los cuerpos de los ejecutados por la dictadura; que la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional de la dictadura) con colaboración de militares asesinaron al Comandante en Jefe Carlos Prats en Argentina en 1974 junto a su esposa, Sofía Cuthbert; que el Ejército a través de la DINE (Dirección de Inteligencia del Ejército) asesinó a Tucapel Jiménez (dirigente sindical) en la década de 1980; esto, entre otros hechos que han destruido la vida de cientos y miles de chilenos y chilenas”.

Vargas agrega que el proceso constituyente en curso tiene como uno de sus objetivos primordiales buscar la reparación y la no repetición de las violaciones a los derechos humanos cometidos en Chile, “por lo cual es indispensable para el éxito de nuestra tarea que esta Convención Constitucional tenga en cuenta y a la vista el documento señalado”.

Para que la vida en Chile tenga dignidad y justicia –concluye-, un requisito fundamental es la verdad: “La búsqueda de la verdad nos ayuda a construir la paz social que nuestro país anhela”.

Silencio político y mediático

El reconocimiento de la institución militar, comandada en ese período por el dictador Augusto Pinochet, no ha sido sin embargo comentado públicamente por la llamada ”clase” política y ha recibido autocensura desde los medios de comunicación tradicionales de mayor cobertura, los más enfáticos, paradójicamente, al clamar por el derecho a la libertad de expresión. Alineados editorialmente éstos con la institucional autoritaria reformada sucesivamente en las últimas décadas, son hoy opositores en general a los cambios propuestos por la mayoría constituyente y, en otros casos, férreamente contrarios a este proceso como tal.

Sólo el Presidente Gabriel Boric, de la alianza de izquierda Apruebo Dignidad y quien asumió recién el viernes 11, calificó escuetamente el documento castrense como “valioso” e “histórico”, y reiteró en su primer discurso que “necesitamos una Constitución que, a diferencia de la que fue impuesta a sangre, fuego y fraudes por la dictadura, nazca en democracia”.

Julio Frank S.

Fuente principal: sala.cconstituyente.cl